jueves, 12 de junio de 2014

Tagged Under:

~La Niñera~Capítulo 3

Share




(1) Tu nombre
(2) El nombre de tu Johnny
(3) El apellido de tu Johnny

— ¿Quieres a (1), (2)?—Le preguntó su hermano menor. Él despegó la vista de la chica que ya estaba alejada y miró a Aoi.
—No, claro que no, ¿De dónde sacas eso?
—Mi mamá dice que los que se molestan se quieren—Dijo. Su hermano mayor rio—, y tú la molestas siempre, y te vi besarla ¡En la boca!

(2) no quería decirle que un beso en la boca no significaba nada, el amor era una estupidez, era mucho mejor divertirse que amarrarse.

—Sí, pero eso no significa que la quiera.
— ¿Entonces no pasa nada si yo beso en la boca a mis compañeras?—Preguntó extrañado.
—No, ni se te ocurra—Le dijo serio. Aoi soltó una carcajada—. Cuando seas grande entenderás.

Se quedó unos minutos más con sus hermanos en el parque y volvieron a casa. Buscó a (1) por las habitaciones hasta que la encontró en la cocina sirviéndose algo.

— ¿Te enojaste?—Le preguntó él riendo. (1) lo fulminó con la mirada y volvió su mirada a lo que estaba haciendo. (2) se acercó a ella y se apoyó en el mueble. Mientras la miraba.

—Esta casa es bastante grande, puedes irte a molestar a cualquier otra parte—Dijo de mala gana.
—Pero yo quiero molestarte a ti—Se rio.
—Luces como un arrastrado.
— ¿Me va mal ese papel? Generalmente no ando detrás a las chicas.
—Es porque todas te andan detrás porque son unas putas regaladas sin cerebro—Dijo con una sonrisa sarcástica en el rostro. (2) soltó una carcajada y la volvió a mirar.
—Qué tacto que tienes al hablar, preciosa.
—¿Puedes dejar de mirarme?—Preguntó cabreada.
—Que no te mire, que no te hable, que no te toque, que no respire cerca de ti… ¿Algo más, princesa?
—No me llames princesa.
—Anotado—Se rio—. Aunque sabes que no haré el mínimo esfuerzo por cumplir tus órdenes, (1)

La joven lo miró mal una última vez y siguió con lo que estaba haciendo. (2) se puso detrás de ella y apoyó sus manos sobre el mueble, uno a cada lado de (1). La chica miró los brazos de (2) de reojo.

— ¿Qué estás haciendo ahora?—Preguntó fastidiada—. Oh, estás comenzando a aburrirme—Intentó irse, pero los brazos de (2) se lo impidieron— ¿Quieres otro golpe, no?

(2) miró sus labios. No tenía planeado besarla, pero esos labios carnosos parecían llamarlo a gritos. Los miró, luego la miró a los ojos.

—Ni si quiera lo pienses, (2)—Le advirtió adivinando sus pensamientos.
— ¿Pensar qué?—Le preguntó riendo.
—Perdón, olvidaba que no pensabas—Dijo cínica.
—Mucha razón, no sé pensar—Dijo y juntó sus labios con los de la chica.

Tendría que haberlo empujado, haberlo golpeado o al menos haber salido corriendo, pero se quedó de piedra mientras los labios de (2) delineaban los suyos con cuidado. Volvió al pasado, once años atrás, cuando le gustaba (2), su primer amor, su primer amigo…

Su primera desilusión…

— ¡Eh! ¡¿Qué haces?!—Lo separó de un empujón y le dio una bofetada— ¡¿Estás loco o algo?!
—Te dije que no pensaba… Au—Se sobó la mejilla.
— ¡Pues empieza a intentarlo! ¿Cómo te atreves, eh?—Le preguntó enojada—.(2), tengo dignidad, tengo orgullo, y si crees que voy a caer como todas tus putas, te equivocas.
—Yo… Sólo ha sido un beso, deberías controlar tu temperamento…
— ¡Y tú deberías controlar tus impulsos!—Gritó enojada—
—Eh, preciosa, cálmate.
— ¡Y no me llames preciosa, maldita sea!
—Basta, ¿Que no sabes nada acerca de divertirse? Conmigo la pasarías bien, te lo aseguro—Esto último se lo susurró al oído. (1) abrió los ojos sorprendida y volvió a darle otra bofetada— ¡Ya basta de golpearme!
— ¡Y tú basta de darme razones!

Salió furiosa de la cocina. (2) respiró hondamente unas cuantas veces, esa chica era demasiado complicada para su gusto, pero suponía un desafío, y él era adicto a ellos, era adicto a ganar, y no iba a dejar que una tonta apuesta pudiera con él.

<<Eso, lastima de nuevo los sentimientos de _(1), como lo hiciste hace 11 años, eso sí que es ser un hombre>>

Ignoró la voz de su conciencia, porque sabía que tenía razón… aunque… ¿Por qué la lastimaría? No había sentimientos involucrados, por parte de ninguno. Si lo conseguía, iban a pasar un buen rato, ambos.

(1) se metió a bañar despejando cualquier dolor de cabeza que su vecino le provocaba, no sin antes haber cerrado con pestillo su habitación porque sabía que (2) entraría sin remordimientos y eso acabaría mal Se puso su pijama: Una polera roja con unas insignias de la marca y unos pantalones holgados de corazones rojos. Aún no tenía ganas de acostarse a dormir y su habitación no tenía televisión, así que bajó a la sala.

(1) encendió la tele de mala gana, consciente de que (2) no tardaría en venir a fastidiarla con su cara de niño bonito, con su voz sexy, con sus labios deseables, con sus ojos de ensueño, con su sonrisa arrogante…

<<Basta, (1)>>

Venía saliendo de la cocina, (1) le dedicó una mirada de pocos amigos, (2) soltó una carcajada.

—Uy, alguien está de malas.
— ¡Tú me pones de malas!—Espetó ella mientras agarraba un cojín y se lo lanzaba a (2). Él lo atrapó sin problemas y la miró con rostro burlón.
—Eso ha sido maduro, sumamente maduro—Dijo él fingiendo seriedad, pero luego rompió en risas. (1) tuvo que inspirar profundamente para no asesinarlo.
—Mira, (2)—Dijo ella con tono severo mientras lo apuntaba con el dedo—. No me conoces, y si no me dejas en paz, vas a hacerlo, y créeme que no será lindo, ¡así que hazme el favor y deja de joderme de una vez!

(2) sonrió de costado y con su mano rodeó la muñeca de (1), de un tirón la atrajo a él.

—Es de mala educación apuntar con el dedo, preciosa—Le susurró con voz ronca al oído. (1) se quedó helada unos segundos hasta que reaccionó e intentó zafarse, pero sin resultado alguno. Un mal paso de (2) y cayeron sobre el sillón, y (1) apostaría lo que fuera, a que había sido intencionalmente.

— ¡Quítate de encima me estás aplastando!-Gritó ella revolviéndose.

(2) se rio y cogió las muñecas de (1) evitando el movimiento de sus manos para no ser golpeado. Besó su cuello ligeramente. (1) soltó un juramento y se revolvió de nuevo sin resultado alguno. Tenía que lograrlo ahora que sus hermanos dormían y (1) quizás ya estaba falta de defensas.

Dejó una línea de besos por su cuello. (1) de pronto perdió toda cordura y sentido racional; dejó de patalear, dejó de maldecir, dejó de revolverse, y sólo se quedó quieta, como si su cuerpo no tuviera vida propia, y dejó que (2) siguiera con su línea de besos que se perdió en el escote de su polera.

<< ¿Qué se siente ser la puta de turno, (1)?>> —Susurró una voz en alguna parte de su cabeza, que a pesar del poco tacto empleado, la habían hecho reaccionar. Empujó a (2) haciendo que se cayera del sillón. El castaño había creído que (1) por fin había cedido y había bajado la guardia, por lo tanto él también lo había hecho, no se esperaba que lo empujara.

— ¿Pero qué demonios sucede contigo?—Masculló él mientras se levantaba del piso.
—Vuelve a tocarme, y te golpearé tan fuerte, que te quedarás sin hijos—Dijo ella con tono frío. Se levantó del sillón y subió rápidamente la escalera.

(2) se mordió el labio al verla subir por la escalera. Diablos, esa chica lo ponía cuando estaba enojada (o sea siempre) y aunque no había sido mucho lo que había probado, sabía jodidamente bien y olía delicioso, una mezcla de jazmines y rosas.

— ¡(1)!—La llamó, pero ella no se dio vuelta. Subió corriendo las escaleras y la atrapó antes de que pudiera encerrarse en su pieza. La acorraló contra la pared y le plantó un beso en la boca e inmovilizo su cuerpo y sus manos para que no lo golpeara. (1) estuvo a punto de rendirse ¿Qué podía hacer? Estaba prácticamente amarrada. Le dio permiso a la lengua de (2) cuando se introdujo en su boca. Una lengua con tal destreza debería ser inmortalizada en un monumento. Diablos, el chico podía ser todo lo que quisiera pero besaba como un dios. No supo en que momento (2) la estaba arrastrando hasta su habitación sin romper el beso. No, no iba a dejar que se saliera con la suya. Cuando estuvieron justo en la puerta, (1) lo empujó.

—Buenas noches—Dijo ella con una sonrisa en burlona y le cerró la puerta en la cara de (2), que tenía el ceño fruncido.

(2) bufó y se fue a la habitación de al lado que era su pieza, por un momento la tenía, pero en el fondo sabía que era demasiado bueno para ser verdad, ¿Por qué mierda era tan testaruda? ¿Era que no quería acostarse con alguien o simplemente no quería que ese alguien fuera él?

Se acostó en la cama aun pensando en los labios de la chica, en su sabor, en su textura. Joder, si al principio sólo había querido acostarse con ella por la apuesta, ahora con o sin apuesta, se iba a acostar con ella.

Sonrió con malicia, si tenía suerte quizás (1) no había cerrado la puerta de su habitación con pestillo o quizás se lo había quitado. Se levantó de la cama y abrió la puerta, luego miró con qué iba vestido: sólo con un bóxer. Estuvo a punto de girarse a ponerse algo pero… al diablo, mejor así.

Abrió la puerta de la habitación de (1) con cuidado, ella ocupaba toda la longitud de la cama y estaba tumbada boca abajo, con su pijama de corazones. (2) sonrió y cerró la puerta con cuidado de no despertarla, aunque al parecer no hizo tan poco ruido como esperaba, ya que (1) se dio unas dos vueltas hasta quedar boca arriba en la cama y con un brazo colgando. Se rio al ver la posición en la que había quedado, se veía graciosa durmiendo, sin contar que tierna, linda y sobre todo sexy.

—Mmm… (2).

(2) se frenó en seco, y miró a (1), pero ella seguía durmiendo. Se revolvió en la cama y volvió a murmurar su nombre. (2) sonrió, o soñaba que probablemente lo estaba golpeando o estaba teniendo un sueño insano con él, optó por lo segundo. Se puso sobre (1) con una pierna a cada lado de su cuerpo y besó su cuello, ella soltó un jadeo confuso.

—(2)…—Volvió a murmurar, aún con los ojos cerrados.
—Soñando conmigo, (1), ¿Qué sueñas?—Ella abrió los ojos, lo miró sin señales de querer golpearlo.
— ¿Sigo soñando?—Preguntó con voz somnolienta.
—No—Dijo él con una sonrisa en la cara—; Pero si quieres podemos continuar tu sueño
—Por favor…—Pidió mientras volvía a cerrar los ojos. (2) besó sus labios con cuidado y (1) enredó sus manos en su pelo. 10 segundos después pareció despertar completamente, porque lo empujó bruscamente mientras soltaba un pequeño gritito.
— ¡¿Qué mierda estás haciendo aquí?!-Preguntó histérica, mientras se sentaba rápidamente en la cama.
—Bueno, fue lindo mientras duró—Él soltó una carcajada. (1) no pudo evitar mirar cómo estaba vestido, o más bien cómo no estaba vestido, sólo traía ´puesto un bóxer y su erección no pasó desapercibida, siguió recorriendo su cuerpo con la mirada, evitó quedarse con la boca abierta y seguir mirándolo, lo miró a los ojos.
— ¡Vete de aquí antes de que te eche a golpes, (3)!-Gritó ella enojada.
—Claro, tu boca dice una cosa y tu cuerpo dice otra
— ¿Qué mierda estás…?
—Hablo de que tu boca dice que me vaya, pero tu cuerpo me pide que me quede. Estabas soñando conmigo—_(1) agradeció que la habitación estuviera oscura y no se viera que sus mejillas ardían, porque había soñado con él involuntariamente.
— ¡No estaba soñando contigo!-Chilló.
—Ya claro, estabas gimiendo mi nombre por puro gusto—Dijo burlón.
—Vete, vete de aquí—Dijo ella empujándolo de la cama, y lo siguió empujando hasta sacarlo de la habitación, mientras (2) se reía. Estuvo a punto de cerrar la puerta, pero (3) la detuvo. La agarró de la cintura y de un tirón la atrajo a él, obligándola a juntar sus labios con los suyos. (1) gimió inconteniblemente sobre sus labios cuando sintió la erección de (2) justo contra su vientre. Sus labios expertos, la hicieron volverse adicta enseguida. Su lengua se introdujo en su boca y ella no se tardó mucho en darle permiso para entrar en ella y explorarla, pero antes de que pasara a más, (2) mordió su labio inferior, haciendo que ella soltara otro leve gemido. Se separó de ella y luego de dedicarle una mirada complacida, se retiró de ahí. Si la dejaba deseándolo, sería mucho más fácil tenerla, mostrarle de qué se estaba perdiendo. (1) sólo se quedó mirando cómo se alejaba y terminaba entrando a su habitación, jadeando, deseando más.



No estaba muy segura de poder aguantar los siguientes tres meses si seguían a este ritmo. Sí, se podía decir que (3) era el idiota más grande que habitaba la tierra; un playboy de cuarta, estúpido; un mal amigo…

Podría seguir eternamente.

Pero de una cosa estaba segura; resistirse a (2) era una cosa muy diferente a no desearlo, porque lo deseaba. Y aunque no quisiera admitirlo, cada vez que veía su cara de modelo y su sonrisa arrogante, desde que su supuesto amigo con dientes chuecos, se había convertido en un imán atrae chicas sin capacidad máxima, sentía sus piernas flaquear.

No desear a (3) (2) era una tarea difícil, por no decir que imposible, siempre escuchaba su nombre en boca de las mujeres y tenía que ser por una razón, ¿No? Tentación pura, como si él fuera la manzana y ella la Eva que no tenía que comerla.

Pero al final la había comido, la fruta prohibida.

La historia no era muy diferente en este caso; (3) era la manzana; delicioso a la vista, deseable, tentativo. Ella era Eva, con la diferencia de que su fuerza de voluntad era mucho más grande, y aquí no había terceros que la indujeran a tirarse a (2), cosa que no era ciertamente mejor porque la manzana la seducía por sí sola. En este caso, no había una serpiente para incitarla, porque el chico sabía cómo incitarla incluso mejor que una serpiente, era tentadora la idea, pero ella no estaba para eso; (2) la había pisoteado una vez, se había burlado de ella y había cambiado su hermosa amistad por tener amigos varones, y no una chica, que más parecía su hermana molesta, pero la cosa no había terminado ahí, porque una cosa era haberla cambiado por otros, pero la otra cosa, fue que al crecer, se convirtió en el playboy de la academia, y ahora, también el de la universidad.

Francamente él no tendría por qué quejarse de todo lo que tenía. Y (1) sabía que (2) jamás pensaría cambiar el pasado y quedarse con ella, a diferencia de (1), que a veces, pensaba en retroceder el tiempo, volver a los hermosos momentos que había pasado con él, a pesar de que eran sólo unos niños y ya habían pasado muchos años.

¿Qué había sucedido? ¿Por qué había cambiado?

Antes (2) la buscaba para conversar o jugar a las escondidas.

Ahora la buscaba para tener sexo.

Se limpió efusivamente la lágrima que estaba recorriendo su mejilla izquierda. Hace mucho tiempo no lloraba por culpa de (2), pero sinceramente no podía pasar por alto el hecho de que su amistad no había significado nada para él, y a pesar de todo, él estaba haciendo lo imposible por enredarla en sus sábanas, en su juego.

Suspiró, era suficiente reflexión y tenía que dormirse, aunque luego de la interrupción de (2) -Y el innecesario sueño que había tenido con él- dudaba que eso fuera posible. Luego de tres horas de mirar al techo, se durmió.

Sus ojos se abrieron lentamente cuando sintió algo cálido rozando sus labios. La luz la encandiló por un momento y sus ojos volvieron a cerrarse, pero aquel roce en sus labios no cesaba, y era sumamente adictivo. Terminó de abrir completamente los ojos y chilló cuando vio que el roce en sus labios, eran los labios de (2). Lo empujó y se sentó rápidamente en la cama, fulminándolo con la mirada.

— ¿Qué te creías que estabas haciendo?—.Preguntó enojada y tragándose las ganas de estrangularlo.
—Son las dos de la tarde, bella durmiente, así que pensé en darte ese beso de la película para despertarte—Dijo con tono divertido.
—El beso de la película para despertarte—Replicó con los dientes apretados. Tiró el edredón, destapándose. Se levantó de la cama y le dio un empujón a (2) antes de voltearse y quedarse en frente de él—. Bien, supongo que no hiciste el almuerzo para tus hermanos.
—No sé cocinar—Se excusó encogiéndose de hombros
—Claro, por alguna razón no me sorprende—Gruñó—. Diles que como su hermano tonto no puede hacer un almuerzo, me van a tener que esperar.
— ¿Con esa boca besas a tu mamá, (1)?—Él soltó una carcajada, y (1) tenía unas ganas enormes de ofenderlo verbalmente con malas palabras.
—Voy a bañarme, mientras dales una fruta o algo.
— ¿Necesitas ayuda con el baño?—Preguntó él con una sonrisa arrogante.
—Qué considerado de tu parte, (2), pero no, gracias—Dijo con un amable tono fingido—, sé perfectamente cómo pasarme la maldita esponja yo sola.
— ¿Qué hay de la espalda?
—Soy flexible—Dijo encogiéndose hombros, y la sonrisa con doble sentido que (2) le dedicó, por alguna razón la hizo sonrojarse.
— ¿Flexible, eh? Tendríamos que comprobarlo algún día—Dijo él como si nada. Se aguantó las ganas de estrangularlo y se metió al baño de su habitación, poniendo el seguro por si acaso.

(2) tenía unas ganas enormes de estar sentado en la cama de (1) en este momento, para estar presenta cuando ella saliera del baño; toda empapada y sólo con una toalla cubriéndola, pero se iba a aguantar, tenía que vigilar a sus hermanos ahora que se estaban en la piscina.
Cuando escuchó el grito de (1) sobre que el almuerzo estaba listo, ayudó a salir a sus hermanos de la piscina.

— ¿Y qué hay de comer?—Preguntó el. (1) pegó un respingo cuando sintió su aliento cerca, muy cerca. Se alejó un paso y (2) la miró burlón.
—Lasaña—Contestó cortante, mientras devolvía su mirada a la loza que estaba lavando.
—Mmm, suena rico—Dijo sonriendo—. ¿Eres buena cocinera?

(1) lo miró de mala gana.

—Intentar hacerme creer que te interesa entablar una conversación normal conmigo, no va a hacer cambiar mi opinión de ti.
— ¿Qué opinión?—Preguntó arqueando una ceja, divertido.
—Que eres un playboy de cuarta y que nunca jamás vas a tenerme en tu cama—Dijo simple. (2) la miró, como si lo que había dicho lo satisficiera de algún modo.
— ¿No has escuchado por ahí el dicho “nunca digas nunca”?
—No dije “nunca” yo dije “nunca jamás”
—Dijiste nunca.
—No dije nunca.
—Sí dijiste nunca.
— ¿Y qué si dije nunca?
—Nunca tienes que decir nunca.
— ¡(3) (2) eres la persona más...!-Se vio interrumpida por los labios de (2) sobre los suyos. Abrió los ojos de la pura impresión, sintiendo cómo esos cálidos y sabrosos labios danzaban sobre los suyos. Le tomó 10 segundos antes de que su sentido racional le ganara a las hormonas y le diera un empujón. Estuvo a punto de gritarle unas cuantas cosas, pero luego miró a los dos pequeños que observaban expectantes. (1) tragó sonoramente, saya no entendía mucho porque sólo tenía cuatro años, pero Aoi sí.

— ¿Entonces sí son novios?—Preguntó el con una enorme sonrisa en el rostro.
—No, es sólo que tu hermano acostumbra besar a las chicas sin permiso—Le respondió, fulminando a (2) con su mirada.
—Los besos no se piden, se roban—Le dijo él, simple.
—Pero no cuando a la otra persona no le gustan.
—Esa es la gracia, si se los robas, no sabes si lo van a seguir o no.
—Pero ya me has robado unos cuantos como para no saber—Le dijo, cruzándose de brazos enojada.
—Bueno, no te quejaste cuando te besé ayer en la noche, ¿Verdad?—Le preguntó mirándola con una sonrisa torcida y casi malvada. Las mejillas de (1) se pusieron rojas.
—Estaba media dormida—Se defendió.
—Claro, teniendo un sueño erótico conmigo.
—Escucha, niño bonito, más te vale dejarme en paz. ¿Por qué no te vas a buscar alguna puta en la calle? Estoy segura de que hay muchas chicas dispuestas a abrirse de piernas para (3) (2).
—Ya lo sé, ¿No te incluyes en la lista?—Preguntó burlón.
—Ni en tus mejores sueños.
—Parece que en los tuyos sí.

Y otra vez sus mejillas se encendieron, pero no supo qué responder. Sólo le dedicó una fría mirada y se sentó a comer, aguantándose las preguntas de Aoi sobre si eran novios y qué era lo que la palabra “erótico" significaba.

3 comentarios:

  1. muy buenooo el cap!! hskjfhkjashfkja
    gracias ~

    ResponderEliminar
  2. Ahhh me encantoo~~~ :3
    A esperar el otro cap (^u^)

    ResponderEliminar
  3. Conti onegaiii, no me puedo vivir con la intriga de que pasara despues! Contiii

    ResponderEliminar