(1) tu nombre
(2) el apellido de tu Johnny
(3)El nombre de tu Johnny
—Hey, preciosa—La
llamó (3) mientras la seguía—Espera, lo lamento… no quería que pensaras que…
—Te lo dije, no me importan tus explicaciones
(3) negó con la cabeza, esa chica era peor de lo que creyó… ¿Qué había dicho? Sólo la había alagado, ¿Que no era eso lo que le gustaba a las chicas como ella? Claro, pensó que le molestaría si le decía que tenía unas buenas curvas o un buen trasero, pero no que se molestaría si le decía “Linda”.
—Buenos días (3), buenos días (1)~- el joven miró al pequeño que venía bajando la escalera con cara de sueño. Suspiró y se acercó a revolotearle el cabello.
—Buenos días —Le saludó (1)— ¿Cómo durmió el príncipe del Reino?
—Bien—Respondió el
—Hey, ¿Quieres el desayuno?—Preguntó (3)
—Bien
— ¿Te gustan las tostadas con mantequilla?
—Son mis favoritas—Sonrió el pequeño
—Iré a prepararte unas—Le dijo (1) y se fue a la cocina
—Te lo dije, no me importan tus explicaciones
(3) negó con la cabeza, esa chica era peor de lo que creyó… ¿Qué había dicho? Sólo la había alagado, ¿Que no era eso lo que le gustaba a las chicas como ella? Claro, pensó que le molestaría si le decía que tenía unas buenas curvas o un buen trasero, pero no que se molestaría si le decía “Linda”.
—Buenos días (3), buenos días (1)~- el joven miró al pequeño que venía bajando la escalera con cara de sueño. Suspiró y se acercó a revolotearle el cabello.
—Buenos días —Le saludó (1)— ¿Cómo durmió el príncipe del Reino?
—Bien—Respondió el
—Hey, ¿Quieres el desayuno?—Preguntó (3)
—Bien
— ¿Te gustan las tostadas con mantequilla?
—Son mis favoritas—Sonrió el pequeño
—Iré a prepararte unas—Le dijo (1) y se fue a la cocina
—Preciosa…—La llamó (3)
— ¿Qué quieres?—Le preguntó de mala gana
—No quería que te enojaras—Frunció el ceño—Lamento si te ofendí
—Vale, como sea
— ¿Puedo recompensártelo?
—No lo creo
—Oh vamos, dije que lo sentía… hablo en serio
—Bien, perdonado ¿Feliz?
—Oh, no seas así de antipática, preciosa…déjame recompensarte… te invito a ese restaurante francés que tanto te gusta
Había dado en el blanco, si había algo a lo que no se podía resistir desde que tenía 7 años, era a la comida de ese restaurant. Le sorprendía de sobremanera que él lo recordara. Evitó sonreír; él aún recordaba algo, al menos había sido un poco importante en su vida.
Claro, porque cuando tienes 8 años, nada es importante, todo es un juego, y todo es inocencia, todo es lealtad.
—No es necesario
—Claro que sí, podemos llevar a mis hermanos, también les gusta esa comida
Bueno, eso sería un peso menos; no tenía ninguna intención de quedarse a solas con (3).
—Bueno, está bien—(3) arqueó una ceja
— ¿Ahora aceptas? ¿Por qué te dije que irían mis hermanos? ¿Que acaso me tienes miedo o algo?
—Más que miedo, mi querido (3), es repugnancia, sin contar de que no me agradas para nada
— ¿Sueles ser siempre así de directa? Vale, yo no te puedo llamar linda pero tú sí puedes llamarme repugnante
—Eso es diferente
— ¿Por qué es diferente?
—Porque tú te mereces que te lo diga ¿O crees que no conozco tu reputación, (2)? Todo el mundo conoce tu reputación
— ¿Y cuál es, según tú?
—Eres un mujeriego, o sea que tengo argumentos para decirte repugnante
—Oh, pues si estamos con esas, tú eres sumamente guapa, entonces sí tengo argumentos para llamarte linda
—No es igual, y ya basta con tus halagos. Quizá con las perras con las que acostumbras andar le encanten, pero a mí (3), me molestan
—Oye, que te halague, preciosa, no significa que quiera llevarte a mi cama
—Oh pues, mejor así
—Sólo intentaba ser amable, cuando quiero llevar a alguna chica en mi cama, te sorprenderías lo cerdo que puedo llegar a ser, yo sólo te he dicho que creo que eres linda ¿Por qué te molestas tanto?
¿Por qué le molestaba tanto? Porque de verdad pensó que él quería llevársela a la cama… oh, había sido una tonta… ¿Por qué él querría tenerla a ella en su cama cuando tenía a todas esas mujeres despampanantes detrás de él?
Pero no era sólo eso, cuando los chicos la elogiaban, solía ponerse roja y decir un nervioso “gracias”, el problema con (3), era que le guardaba demasiado rencor, y cualquier cosa que se relacionara con él, era mala, él era veneno, él era el amigo que la había traicionado luego de haber sido su único apoyo… Bien, no lo odiaba, lo había estimado mucho hace años como para odiarlo, pero ese rencor que le tenía, era algo parecido.
—Me molesta que venga de ti, no me agradas
— ¿Y por qué no te agrado se puede saber?
En ese momento sólo quería golpearlo, ¿Que acaso él no recordaba nada? ¿Tenía el descaro de preguntar por qué no le agradaba? No pensaba revivir el pasado así que no pensaba explicarle nada.
—Simplemente tú y tu… aura de divo no me agradan
—Sé más específica, preciosa
—No me agradan la clase de chicos como tú: la clase de chicos que no pueden vivir un día sin tener a una chica en su cama, eres un sátiro, me sorprende que Kaori no se haya enterado acerca de tu vida sexual, conociéndola, te regañaría bastante
[Para las que no saben, ‘sátiro’ es quien sufre de satiriasis, en otras palabras, es un sinónimo de ‘ninfómana’ con la diferencia de que la ninfomanía sólo la padecen las mujeres]
—Ya, ¿Y ahora tu eres experta en mi vida sexual?
—No hay que ser experta para enterarse de tu vida sexual… cuéntame (3)… ¿Con cuántas chicas te has acostado en tu vida?
—Yo…—(3) hizo una mueca— ¿Qué tiene que ver esto?
— ¿Lo ves? Me evades, es porque no tienes idea de con cuántas te has metido… también contemos lo narcisista que eres, pareciera que todo girara en torno a ti, lo cual no me extraña porque la gente te pone demasiada atención por el simple hecho de ser… guapo
—Oh, nos fuimos a otra parte—Él sonrió burlón— ¿Así que te parezco guapo?
—Que te encuentre guapo, no significa mucho, cariño—Sonrió sarcástica—Sólo digo que odio tu manera de ser y de comportarte, me exasperas
‘Sin contar que era un terrible amigo’
—Pero me encuentras guapo igual—Se rio
—Oh, ¿Lo ves? Te digo guapo y se te han subido los humos, realmente eres desagradable—Rodó los ojos
— ¿Desagradable?—Él frunció el ceño—No es así, no soy desagradable, tú sólo me odias por ser sátiro y por ser algo egocéntrico a veces, esos no son motivos
—Para mí sí los son
—Hablas como un adolescente de los años 50
—Ya lo sé
—Me extraña que te hayas abierto de piernas para Hayate y Ryota.
— ¿Y cómo mierda tú sabes eso?—Dijo ella con el ceño notoriamente fruncido
—Sé más cosas de las que crees—Dijo sonriendo y se fue a abrir el refrigerador
— ¡Oye!—Lo llamó, siguiéndolo—Es que es imposible que tú sepas que… oh, lo acepto de Hayate, que le ande con el cuento a todo el mundo ¡Pero Ryota no!
—Te escuché hablando con tu amiga hace un año aproximadamente, cuando mi mamá me obligó a ir a tu casa
— ¿Qué haces escuchando conversaciones ajenas? ¿No sabes que es del todo incorrecto?
—Te sorprenderían todas las cosas incorrectas que hago—Él le guiñó un ojo—Podría agregarte a ti a mi lista
— ¿Eso ha sido una insinuación?—Arqueó una ceja
—Tómalo como quieras
— ¿Sabes qué? Actuaré como si las cosas que dices no tuvieran doble sentido
—Las cosas que digo no tienen doble sentido, suelo ser directo
—¿Quieres un golpe como el que le di a Takumi?—(3) negó divertido—Entonces deja tus directas y tus indirectas
—No estoy flirteando contigo, no entras en la categoría de chicas con las que tendría una noche
—Mejor
—Pero—Él se acercó a su oído—Quizás sí dos o tres
(3) se quejó de dolor mientras se reía, creando un sonido confuso luego de que (1) le diera un codazo en las costillas.
(1) salió de la cocina
con las tostadas y la leche para Aoi, no le servía enojarse con (3) por ser un
idiota, intentaría no molestarse con las cosas que decía… ¿De verdad él creía
que ella se atrevería si quiera a pensar en acostarse con él? La desecharía a
la segunda o a la tercera noche, así como lo había hecho hace once años.
|Flashback|
— ¡(3)!-Lo llamó (1), el niño se giró y se acercó a ella
— ¿Qué hay, (1)?
—Oye, ¿Lo olvidaste, no?—Le preguntó cuándo lo vio con el uniforme de fútbol
— ¿Olvidar qué?—Preguntó extrañado—
—Olvidaste que nos ibas a acompañar a patinar, ¿No te acuerdas? Me dijiste que sí
—Oh… eso… perdón (1), pero ya les dije a los chicos que iría con ellos
— ¿Y fue antes de que me dijeras a mí que irías conmigo?—Preguntó con voz triste
—De verdad lo lamento… te prometo que a la otra voy
—(3), mi mamá dice que prometer algo, es sagrado…
—Claro, yo lo sé
—Pero ya me has prometido muchas cosas—Dijo— ¿No recuerdas? ¿Los prefieres a ellos antes que a mí?
—No digas eso, preciosa, no es así
—No importa, (3)—Ella suspiró—Suerte en tu partido
|Fin flashback|
Esa había sido la última conversación que habían tenido, pues (1) se había enojado y había decidido no hablarle, pensando que quizás (3) se disculparía con ella o algo, mas no había hecho más que ignorarla, ahí su amistad de casi 5 años, se había acabado completamente.
Ahora ya no eran unos niños, tenían 19 y ya ambos estaban en la universidad; con el tiempo, el dolor que le había dejado (3), se había convertido en un profundo rencor, pero no podía odiarlo, por alguna razón no podía odiarlo.
—Tu desayuno, príncipe—Dijo (1) agachándose para alcanzar la pequeña mesita de plástico color verde donde se sentaba Aoi
—Mmm, qué buen culo, preciosa
(1) abrió los ojos como platos, sin creer que él le había dicho eso. Aoi se tapó la boca impresionado.
—¡(3) eso no se dice!—Lo retó su hermanito
—Disculpa, no escuché bien, ¿Qué fue lo que dijiste?—Preguntó ella con tono amenazante
—Bueno, supuse que si te molestabas porque te decía linda, quizás no te molestarías si te decía esto—Sonrió burlón
—Ya vas a ver, no te hago nada porque está tu hermano solamente—Gruñó
—Mmm, ¿Y qué es eso que no puedes hacer porque mi hermano te va a ver, fierecilla?—Le susurró en el oído con tono pícaro—Me estás haciendo pensar mal
—No quiero que tu hermano vea cómo te golpeo, (3)—Bufó—Pero vuelve a decir otro de tus comentarios salidos de tono, y vas a conocer lo fuerte que puede llegar a ser mi puño cuando quiere
—Mmm, me pones cuando eres así de salvaje, ¿Sabías?
—Mira Aoi —Le habló al pequeño—Cuando intentes pasarte de listo con una chica cuando seas mayor, pasara esto
(1) aterrizó su mano en la mejilla de (3) con fuerza. El pequeño puso cara de asustado y recapacito
—Auch, ¿No eres algo pequeña como para pegar tan fuerte?—Preguntó sobándose la mejilla—Generalmente las chicas no suelen hacer eso
—Tú mismo lo dijiste, soy como una adolescente de los años 50
—Con la diferencia de que ellas quedaban virgen hasta el matrimonio
— ¡Deja de meterte en eso! Ni si quiera deberías saberlo
—Sólo recalcaba algo, preciosa
— ¿No hablamos acerca de esto ya?—Ella frunció el ceño—Deja de llamarme así
—Así era como te llamaba antes, ¿Ahora te molesta?
Si antes tenía ganas de golpearlo, ahora tenía ganas de matarlo por lo cínico que era, ¿Se creía en el derecho de preguntarle si ahora le molestaba? ¡Claro que le molestaba! ¿Que no se daba cuenta de todo lo que le había dolido?
Sí, sí, había sufrido mucho por culpa de él aunque tuviera unos 10 años, porque era pequeña y (3) había sido su primer amigo, ya que sus padres cambiaban de ciudad permanentemente, hasta que consiguieron un trabajo estable en Tokyo, lo que no significaba que no tuvieran que pasársela viajando.
¿Otra cosa acerca de (3) que no quería recordar? No le gustaba pensar en eso, pero él también había sido el primer chico del que se había… ¿Enamorado? No, claro que no, a los 10 años no se tiene idea de lo que es el amor, pero aun así, él le gustaba, y mucho; no entendía cómo había pasado de ser el chico más tierno, sensible y cariñoso del universo, a ser el más narcisista, mujeriego y cerdo. ¿Cómo se había atrevido? ¿Decirle que tenía un buen culo? ¿Dónde había quedado el (3) que decía que amaba sus ojos y su sonrisa? Escondido en algún lugar etéreo de la realidad; no estaba allí.
Pero a pesar de quería gritarle el porqué de que no les gustara que la llamara así, que quisiera preguntarle por qué lo había hecho, por qué se había alejado, por qué se había convertido en lo que era ahora, no iba a darle el lujo de que supiera lo mucho que le había dolido y que aún le dolía.
—Sólo no lo hagas, me llamo (1), para ti y para todos
— ¿Eres así conmigo o con todos, precio… (1)?
—No lo sé, piensa lo que quieras—Dijo y se dio la vuelta
—Vamos, ¿Aún estás enojada conmigo por lo que pasó hace tanto tiempo?
|Flashback|
— ¡(3)!-Lo llamó (1), el niño se giró y se acercó a ella
— ¿Qué hay, (1)?
—Oye, ¿Lo olvidaste, no?—Le preguntó cuándo lo vio con el uniforme de fútbol
— ¿Olvidar qué?—Preguntó extrañado—
—Olvidaste que nos ibas a acompañar a patinar, ¿No te acuerdas? Me dijiste que sí
—Oh… eso… perdón (1), pero ya les dije a los chicos que iría con ellos
— ¿Y fue antes de que me dijeras a mí que irías conmigo?—Preguntó con voz triste
—De verdad lo lamento… te prometo que a la otra voy
—(3), mi mamá dice que prometer algo, es sagrado…
—Claro, yo lo sé
—Pero ya me has prometido muchas cosas—Dijo— ¿No recuerdas? ¿Los prefieres a ellos antes que a mí?
—No digas eso, preciosa, no es así
—No importa, (3)—Ella suspiró—Suerte en tu partido
|Fin flashback|
Esa había sido la última conversación que habían tenido, pues (1) se había enojado y había decidido no hablarle, pensando que quizás (3) se disculparía con ella o algo, mas no había hecho más que ignorarla, ahí su amistad de casi 5 años, se había acabado completamente.
Ahora ya no eran unos niños, tenían 19 y ya ambos estaban en la universidad; con el tiempo, el dolor que le había dejado (3), se había convertido en un profundo rencor, pero no podía odiarlo, por alguna razón no podía odiarlo.
—Tu desayuno, príncipe—Dijo (1) agachándose para alcanzar la pequeña mesita de plástico color verde donde se sentaba Aoi
—Mmm, qué buen culo, preciosa
(1) abrió los ojos como platos, sin creer que él le había dicho eso. Aoi se tapó la boca impresionado.
—¡(3) eso no se dice!—Lo retó su hermanito
—Disculpa, no escuché bien, ¿Qué fue lo que dijiste?—Preguntó ella con tono amenazante
—Bueno, supuse que si te molestabas porque te decía linda, quizás no te molestarías si te decía esto—Sonrió burlón
—Ya vas a ver, no te hago nada porque está tu hermano solamente—Gruñó
—Mmm, ¿Y qué es eso que no puedes hacer porque mi hermano te va a ver, fierecilla?—Le susurró en el oído con tono pícaro—Me estás haciendo pensar mal
—No quiero que tu hermano vea cómo te golpeo, (3)—Bufó—Pero vuelve a decir otro de tus comentarios salidos de tono, y vas a conocer lo fuerte que puede llegar a ser mi puño cuando quiere
—Mmm, me pones cuando eres así de salvaje, ¿Sabías?
—Mira Aoi —Le habló al pequeño—Cuando intentes pasarte de listo con una chica cuando seas mayor, pasara esto
(1) aterrizó su mano en la mejilla de (3) con fuerza. El pequeño puso cara de asustado y recapacito
—Auch, ¿No eres algo pequeña como para pegar tan fuerte?—Preguntó sobándose la mejilla—Generalmente las chicas no suelen hacer eso
—Tú mismo lo dijiste, soy como una adolescente de los años 50
—Con la diferencia de que ellas quedaban virgen hasta el matrimonio
— ¡Deja de meterte en eso! Ni si quiera deberías saberlo
—Sólo recalcaba algo, preciosa
— ¿No hablamos acerca de esto ya?—Ella frunció el ceño—Deja de llamarme así
—Así era como te llamaba antes, ¿Ahora te molesta?
Si antes tenía ganas de golpearlo, ahora tenía ganas de matarlo por lo cínico que era, ¿Se creía en el derecho de preguntarle si ahora le molestaba? ¡Claro que le molestaba! ¿Que no se daba cuenta de todo lo que le había dolido?
Sí, sí, había sufrido mucho por culpa de él aunque tuviera unos 10 años, porque era pequeña y (3) había sido su primer amigo, ya que sus padres cambiaban de ciudad permanentemente, hasta que consiguieron un trabajo estable en Tokyo, lo que no significaba que no tuvieran que pasársela viajando.
¿Otra cosa acerca de (3) que no quería recordar? No le gustaba pensar en eso, pero él también había sido el primer chico del que se había… ¿Enamorado? No, claro que no, a los 10 años no se tiene idea de lo que es el amor, pero aun así, él le gustaba, y mucho; no entendía cómo había pasado de ser el chico más tierno, sensible y cariñoso del universo, a ser el más narcisista, mujeriego y cerdo. ¿Cómo se había atrevido? ¿Decirle que tenía un buen culo? ¿Dónde había quedado el (3) que decía que amaba sus ojos y su sonrisa? Escondido en algún lugar etéreo de la realidad; no estaba allí.
Pero a pesar de quería gritarle el porqué de que no les gustara que la llamara así, que quisiera preguntarle por qué lo había hecho, por qué se había alejado, por qué se había convertido en lo que era ahora, no iba a darle el lujo de que supiera lo mucho que le había dolido y que aún le dolía.
—Sólo no lo hagas, me llamo (1), para ti y para todos
— ¿Eres así conmigo o con todos, precio… (1)?
—No lo sé, piensa lo que quieras—Dijo y se dio la vuelta
—Vamos, ¿Aún estás enojada conmigo por lo que pasó hace tanto tiempo?
(1) evitó gruñir y se
tragó las ganas de golpearlo; no, no iba a confesarle que seguía enojada por
algo que había pasado hace tanto tiempo.
— ¿Qué?—Preguntó burlona, girándose— ¿Enojada por esa tontería? No, simplemente no me agradan los chicos como tú, creí habértelo dicho ya
— ¿No te agrado porque soy mujeriego?
—Y narcisista y sátiro—Dijo—Sin contar que eres un cerdo tratando a las mujeres
—Pues eso parece gustarles—Bufó—Que a ti no te gusto no es mi problema
—Sí lo es, sólo deja de llamarme preciosa, deja tus comentarios y si vuelves a decirme una obscenidad, tu lindo ojo de divo quedará morado
— ¿Te parecen lindos mis ojos?—El arqueó una ceja, divertido
— ¡Ay! ¿Lo ves? Deja de hacerte el payaso—Gruñó—También te lo dije, que seas guapo no cambia las cosas
—Mmm, también te parezco guapo… Oh, encanto, estoy seguro de que no te das cuenta cuando se te salen las cosas
— ¿Me has dicho encanto?—Frunció aún más el ceño de lo que lo tenía ya— ¡Te dije que basta!
—Dijiste que no te dijera preciosa, no dijiste de nada acerca de encanto—Dijo divertido—Ahora si me disculpas, tengo una cita ahora
— ¿Qué? ¿Una cita?—Preguntó fingiendo estar exageradamente sorprendida— ¡Imposible!
— ¿Celosa?
—Sí, (3), estoy tan celosa que creo que voy a dejar de hablarte una semana, nos vemos—Dijo y desapareció de su vista
(3) se rio por su tono sarcástico, tenía que arreglarse para su cita con Mei, una despampanante chica que según él, estaba bastante buena y bastante fácil. Tarde o temprano (1) iba a caer como lo habían hecho todas.
Una hora más tarde, el timbre sonó, se fue a abrir.
—Hola Mei, estás muy linda—La saludó repasándola con la mirada; una minifalda y un top escotado y apretado que no dejaba mucho a la imaginación, ¿Cómo era que las chicas se atrevían a vestirse así? Pero diablos, lucían sensacionales
—Hola, (3), tú también estás muy guapo - Estaba a punto de decirle que se fueran rápido, pero quería molestar a la fiera un rato.
— ¿Quieres pasar? Podemos esperar un rato a que el calor se pase
—Me parece… buena idea—(3) sabía lo que ella estaba pensando, pero con (1) y sus hermanos ahí, no sería posible— Entraron; ni señal de (1), Aoi veía tele, quizá ella estaba con saya
—¿Quieres algo?
—Agua, si no te molesta
(3) asintió con la cabeza y entró a la cocina, Mei lo siguió y se sentó en el mueble de piernas cruzadas, levantando su falda dejándola aún más corta de lo que estaba.
—Aquí tienes
—Gracias—Dijo con una sonrisa y lo agarró del cuello de su camisa, plantándole un ardiente beso, aunque él tenía los ojos abiertos, esperando a que su querida vecina bajara e hiciera algo luego de que quebrantara una de sus reglas: “No chicas en la casa”- Pasos en el pasillo. Se metió entre las piernas de la chica y la abrazó por la cintura.
(1) abrió los ojos mirando aquella escena, sintió ¿Rabia? ¿Enojo? Bueno, no sabía por qué estaba enojada… quizá era porque él tenía el descaro de traer a una chica y hacer una escenita, pero si ellos estaban haciendo una escenita, ella haría una más grande.
—Esto es una casa, no un prostíbulo—Dijo cruzada de brazos— La joven se separó, ni si quiera avergonzada de que la chica los haya visto así. Hizo un gesto de asco y la miró mal.
—Emmm… ¿Y ésta quién es?
—Es mi… es mi….
(3) no podía hablar, miraba como un verdadero tonto lo que (1) llevaba puesto; unos shorts de baño y la parte superior de un biquini, develando unas firmes y largas piernas y unos perfectos pechos.
— ¡(3)! Eres un desgraciado—Espetó y se bajó del mueble, acomodándose la falda— ¿Me invitas a salir teniendo a una… a una puta como ella?
— ¿Puta?—Espetó (1) enojada—No, cariño, te has equivocado de persona; primero, mírate, pareces salida de un café con piernas
— ¿Y tú no?—Gruñó la rubia—
—A diferencia de ti, estoy así porque el calor me tiene harta y voy a irme a la piscina. Y segundo, no me digas puta, porque jamás tendría algo con (3), sólo estoy aquí para cuidar a sus hermanos, porque él se la pasa todo el día de chica en chica, de fiesta en fiesta, y es un irresponsable de primera. Ahora, te sales de aquí, o te saco de aquí
— ¡(3)! ¿Viste cómo me ha hablado?—Dijo con tono hueco
—Bien me aburriste
(1) agarró a la rubia del brazo y la sacó a rastras, ella intentó oponerse, pero a pesar de que la (1) era más baja, la sacó sin problema mientras ella chillaba. (3) se había quedado parado sin hacer ni decir nada. De repente se le habían quitado las ganas de salir a divertirse, cuando tenía la diversión ahí mismo.
— ¿Y tú qué esperas? ¡Salte ahora con tu chica! ¡Pero aquí no las traes, ya te lo dije!
—No puedo creer que hayas hecho eso --Se esperó que se enojara, que la insultara o algo, pero lo único que hacía era sonreírle divertido, oh, era un tonto de primera...
(3) salió de ahí negando divertido, le inventaría algo a Mei, pero no se perdería el espectáculo de ver a (1) con tan poca ropa encima.
—Mei, lamento eso, ella está loca
—No me digas—Dijo bufando, mientras se arreglaba el pelo que la chica loca le había desordenado
—Lo lamento, pero ella está a cargo, dice que si me voy contigo, le va a decir a mis padres, ya que no tenía permiso de salir hoy
—Pero bebé—Dijo haciendo puchero
—Te llamo luego, ¿Sí? LO siento, nos vemos Mia
—Mei
—Es lo mismo—La chica iba a decir algo pero (3) la dejó hablando sola --Entró a la casa y se encontró con Aoi en su traje de baño.
— ¿Vas a bañarte?—Le preguntó—
—Sí, voy con (1)
— ¿Y dónde está ella ahora?
—Está con saya en la piscina
—Creo que entonces también voy a meterme yo a bañar—Sonrió de costado—Voy a cambiarme
—Yo voy a bañarme—Sonrió el pequeño y se fue corriendo al patio trasero
Subió de a dos las escaleras a cambiarse, se quitó la polera y se puso el traje de baño. Bajó y salió al patio: el aire abandonó su cuerpo en su totalidad al verla así, con un biquini color morado y algunos adornos brillantes en él. Le silbó, haciendo que (1) se girara molesta.
— ¿Qué haces aquí? ¿No tenías una cita con puta esa?
—Claro, preciosa, pero gracias a ti ella me ha mandado al demonio—Mintió—Veo que ha valido la pena—Dijo y la miró de arriba abajo, sin disimulo alguno
— ¡Eres un cerdo!-Le gritó enojada— ¿Te parezco alguna escultura de museo como para que mires como si fuera de exhibición?
—Una escultura perfectamente empleada, perfectos pechos, perfectas caderas, perfecto culo, perfectas piernas
Se dio cuenta de que ella iba a golpearlo fuertemente, la esquivo y se tiró a la piscina.
—Ya verás cuando te agarre, (2)
—¿De dónde quieres agarrarme?—Preguntó divertido
—¡Ya basta!-Chilló ella—Pensé que habíamos hablado de los comentarios obscenos y los con doble sentido
—Pues, mi querida (1), comenzarás a acostumbrarte a mi forma de ser, porque no voy a cambiarla porque a ti te moleste, así soy con todas, y tú no vas a ser la excepción porque a la princesa le molesta
—Eres un jodido sátiro, ¡narcisista mujeriego!-Le gritó enojada, luego vio a Aoi y saya quienes la miraban asustados—Oh… yo… pues, es una forma de expresar cariño, ya saben, gritándose
Aoi y saya se rieron y siguieron tirándose agua, nada pendientes de lo que hacían (3) y (1)
—Eh, (3), ¿No te parece que la piscina tiene demasiada agua como para que la babees?
—Y el agua está demasiado caliente como para que tú te metas—Le guiñó el ojo. (1) bufó; no podía con ese chico—
(1) se tiró al otro lado de la piscina en un piquero perfecto; al otro lado de la piscina, lejos de (3). Salió a la superficie, debido a que la piscina tenía tres metros de profundidad en el lado donde ella estaba. Se apartó los pelos mojados de la cara y miró en dirección a donde había estado (3) hace un momento. Frunció el ceño, él no estaba ahí, sólo podía distinguir a los dos pequeños jugando en la piscina pequeña que estaba justo al lado.
Soltó un chillido cuando sintió que le dieron un apretón en el culo. (3) salió a la superficie con una sonrisa burlona.
—No acabas de hacer eso—Le dijo ella, enojada
— ¿Ah no? Puedo hacerlo otra vez a ver si te convences
—Listo, suficiente, tu ojo quedará morado
(3) se hundió antes de que ella lo alcanzara, (1) era una buena nadadora pero él era más rápido, salió a la superficie cuando el aire se le había quedado y pensó que había dejado a la chica atrás, cosa que no fue buena idea porque ella apreció por detrás y le hizo una ahogadilla, le entró agua a la boca, y cuando pudo respirar luego de sacar la cabeza del agua, tosiendo, ella le dio otra de sus bofetadas, y una patada en el lugar más sensible que hubiera encontrado, suerte que estaban debajo del agua, o le habría dolido más.
— ¿Qué?—Preguntó burlona, girándose— ¿Enojada por esa tontería? No, simplemente no me agradan los chicos como tú, creí habértelo dicho ya
— ¿No te agrado porque soy mujeriego?
—Y narcisista y sátiro—Dijo—Sin contar que eres un cerdo tratando a las mujeres
—Pues eso parece gustarles—Bufó—Que a ti no te gusto no es mi problema
—Sí lo es, sólo deja de llamarme preciosa, deja tus comentarios y si vuelves a decirme una obscenidad, tu lindo ojo de divo quedará morado
— ¿Te parecen lindos mis ojos?—El arqueó una ceja, divertido
— ¡Ay! ¿Lo ves? Deja de hacerte el payaso—Gruñó—También te lo dije, que seas guapo no cambia las cosas
—Mmm, también te parezco guapo… Oh, encanto, estoy seguro de que no te das cuenta cuando se te salen las cosas
— ¿Me has dicho encanto?—Frunció aún más el ceño de lo que lo tenía ya— ¡Te dije que basta!
—Dijiste que no te dijera preciosa, no dijiste de nada acerca de encanto—Dijo divertido—Ahora si me disculpas, tengo una cita ahora
— ¿Qué? ¿Una cita?—Preguntó fingiendo estar exageradamente sorprendida— ¡Imposible!
— ¿Celosa?
—Sí, (3), estoy tan celosa que creo que voy a dejar de hablarte una semana, nos vemos—Dijo y desapareció de su vista
(3) se rio por su tono sarcástico, tenía que arreglarse para su cita con Mei, una despampanante chica que según él, estaba bastante buena y bastante fácil. Tarde o temprano (1) iba a caer como lo habían hecho todas.
Una hora más tarde, el timbre sonó, se fue a abrir.
—Hola Mei, estás muy linda—La saludó repasándola con la mirada; una minifalda y un top escotado y apretado que no dejaba mucho a la imaginación, ¿Cómo era que las chicas se atrevían a vestirse así? Pero diablos, lucían sensacionales
—Hola, (3), tú también estás muy guapo - Estaba a punto de decirle que se fueran rápido, pero quería molestar a la fiera un rato.
— ¿Quieres pasar? Podemos esperar un rato a que el calor se pase
—Me parece… buena idea—(3) sabía lo que ella estaba pensando, pero con (1) y sus hermanos ahí, no sería posible— Entraron; ni señal de (1), Aoi veía tele, quizá ella estaba con saya
—¿Quieres algo?
—Agua, si no te molesta
(3) asintió con la cabeza y entró a la cocina, Mei lo siguió y se sentó en el mueble de piernas cruzadas, levantando su falda dejándola aún más corta de lo que estaba.
—Aquí tienes
—Gracias—Dijo con una sonrisa y lo agarró del cuello de su camisa, plantándole un ardiente beso, aunque él tenía los ojos abiertos, esperando a que su querida vecina bajara e hiciera algo luego de que quebrantara una de sus reglas: “No chicas en la casa”- Pasos en el pasillo. Se metió entre las piernas de la chica y la abrazó por la cintura.
(1) abrió los ojos mirando aquella escena, sintió ¿Rabia? ¿Enojo? Bueno, no sabía por qué estaba enojada… quizá era porque él tenía el descaro de traer a una chica y hacer una escenita, pero si ellos estaban haciendo una escenita, ella haría una más grande.
—Esto es una casa, no un prostíbulo—Dijo cruzada de brazos— La joven se separó, ni si quiera avergonzada de que la chica los haya visto así. Hizo un gesto de asco y la miró mal.
—Emmm… ¿Y ésta quién es?
—Es mi… es mi….
(3) no podía hablar, miraba como un verdadero tonto lo que (1) llevaba puesto; unos shorts de baño y la parte superior de un biquini, develando unas firmes y largas piernas y unos perfectos pechos.
— ¡(3)! Eres un desgraciado—Espetó y se bajó del mueble, acomodándose la falda— ¿Me invitas a salir teniendo a una… a una puta como ella?
— ¿Puta?—Espetó (1) enojada—No, cariño, te has equivocado de persona; primero, mírate, pareces salida de un café con piernas
— ¿Y tú no?—Gruñó la rubia—
—A diferencia de ti, estoy así porque el calor me tiene harta y voy a irme a la piscina. Y segundo, no me digas puta, porque jamás tendría algo con (3), sólo estoy aquí para cuidar a sus hermanos, porque él se la pasa todo el día de chica en chica, de fiesta en fiesta, y es un irresponsable de primera. Ahora, te sales de aquí, o te saco de aquí
— ¡(3)! ¿Viste cómo me ha hablado?—Dijo con tono hueco
—Bien me aburriste
(1) agarró a la rubia del brazo y la sacó a rastras, ella intentó oponerse, pero a pesar de que la (1) era más baja, la sacó sin problema mientras ella chillaba. (3) se había quedado parado sin hacer ni decir nada. De repente se le habían quitado las ganas de salir a divertirse, cuando tenía la diversión ahí mismo.
— ¿Y tú qué esperas? ¡Salte ahora con tu chica! ¡Pero aquí no las traes, ya te lo dije!
—No puedo creer que hayas hecho eso --Se esperó que se enojara, que la insultara o algo, pero lo único que hacía era sonreírle divertido, oh, era un tonto de primera...
(3) salió de ahí negando divertido, le inventaría algo a Mei, pero no se perdería el espectáculo de ver a (1) con tan poca ropa encima.
—Mei, lamento eso, ella está loca
—No me digas—Dijo bufando, mientras se arreglaba el pelo que la chica loca le había desordenado
—Lo lamento, pero ella está a cargo, dice que si me voy contigo, le va a decir a mis padres, ya que no tenía permiso de salir hoy
—Pero bebé—Dijo haciendo puchero
—Te llamo luego, ¿Sí? LO siento, nos vemos Mia
—Mei
—Es lo mismo—La chica iba a decir algo pero (3) la dejó hablando sola --Entró a la casa y se encontró con Aoi en su traje de baño.
— ¿Vas a bañarte?—Le preguntó—
—Sí, voy con (1)
— ¿Y dónde está ella ahora?
—Está con saya en la piscina
—Creo que entonces también voy a meterme yo a bañar—Sonrió de costado—Voy a cambiarme
—Yo voy a bañarme—Sonrió el pequeño y se fue corriendo al patio trasero
Subió de a dos las escaleras a cambiarse, se quitó la polera y se puso el traje de baño. Bajó y salió al patio: el aire abandonó su cuerpo en su totalidad al verla así, con un biquini color morado y algunos adornos brillantes en él. Le silbó, haciendo que (1) se girara molesta.
— ¿Qué haces aquí? ¿No tenías una cita con puta esa?
—Claro, preciosa, pero gracias a ti ella me ha mandado al demonio—Mintió—Veo que ha valido la pena—Dijo y la miró de arriba abajo, sin disimulo alguno
— ¡Eres un cerdo!-Le gritó enojada— ¿Te parezco alguna escultura de museo como para que mires como si fuera de exhibición?
—Una escultura perfectamente empleada, perfectos pechos, perfectas caderas, perfecto culo, perfectas piernas
Se dio cuenta de que ella iba a golpearlo fuertemente, la esquivo y se tiró a la piscina.
—Ya verás cuando te agarre, (2)
—¿De dónde quieres agarrarme?—Preguntó divertido
—¡Ya basta!-Chilló ella—Pensé que habíamos hablado de los comentarios obscenos y los con doble sentido
—Pues, mi querida (1), comenzarás a acostumbrarte a mi forma de ser, porque no voy a cambiarla porque a ti te moleste, así soy con todas, y tú no vas a ser la excepción porque a la princesa le molesta
—Eres un jodido sátiro, ¡narcisista mujeriego!-Le gritó enojada, luego vio a Aoi y saya quienes la miraban asustados—Oh… yo… pues, es una forma de expresar cariño, ya saben, gritándose
Aoi y saya se rieron y siguieron tirándose agua, nada pendientes de lo que hacían (3) y (1)
—Eh, (3), ¿No te parece que la piscina tiene demasiada agua como para que la babees?
—Y el agua está demasiado caliente como para que tú te metas—Le guiñó el ojo. (1) bufó; no podía con ese chico—
(1) se tiró al otro lado de la piscina en un piquero perfecto; al otro lado de la piscina, lejos de (3). Salió a la superficie, debido a que la piscina tenía tres metros de profundidad en el lado donde ella estaba. Se apartó los pelos mojados de la cara y miró en dirección a donde había estado (3) hace un momento. Frunció el ceño, él no estaba ahí, sólo podía distinguir a los dos pequeños jugando en la piscina pequeña que estaba justo al lado.
Soltó un chillido cuando sintió que le dieron un apretón en el culo. (3) salió a la superficie con una sonrisa burlona.
—No acabas de hacer eso—Le dijo ella, enojada
— ¿Ah no? Puedo hacerlo otra vez a ver si te convences
—Listo, suficiente, tu ojo quedará morado
(3) se hundió antes de que ella lo alcanzara, (1) era una buena nadadora pero él era más rápido, salió a la superficie cuando el aire se le había quedado y pensó que había dejado a la chica atrás, cosa que no fue buena idea porque ella apreció por detrás y le hizo una ahogadilla, le entró agua a la boca, y cuando pudo respirar luego de sacar la cabeza del agua, tosiendo, ella le dio otra de sus bofetadas, y una patada en el lugar más sensible que hubiera encontrado, suerte que estaban debajo del agua, o le habría dolido más.
Salió de la piscina y
se metió a bañar. Odiaba la sensación del cloro impregnada en su cuerpo. Se
relajó un buen rato bajo el chorro de agua tibia y sólo salió cuando el agua de
la nada se puso helada. Bufó y cortó la llave, para luego envolverse con una
toalla su pelo y su cuerpo. Puso los pies en las sandalias de flores y llegó
hasta su pieza temporal. Se puso un top blanco sin tirantes y unos pantalones pescadores que le llegaban
hasta un poco más arriba de la rodilla.
Se sobresaltó cuando su celular comenzó a sonar, anunciando que era su amiga Kokoa. Su única y mejor amiga.
—Hey, Tanaka, ¿Cómo va tu pesadilla?—Le preguntó divertida la rubia.
—Bueno, podría ser peor—Se rio y salió de la habitación—.Aoi y saya se comportan muy bien, es su hermano mayor el que se comporta como crío.
— ¿(2) (3)?—Preguntó y se rio— ¿Por qué?
—Es un tonto, simplemente eso—Bufó y bajó las escaleras hacia el primer piso—. Se pone algo insoportable a veces
—Bueno, pero es lindo—Dijo ella con voz emocionada— ¿Has visto sus ojos? ¿Y su pelo? ¿Y sus labios? ¡Es una monada!
— ¿Una monada?— (1) frunció el ceño—. Claro, lindo término. Y sí, bueno, es lindo pero la verdad sigo odiándole.
—Ay, dios, sólo eran unos niños, (1)—Dijo rodando los ojos—. No puedes esperar mucho, sobre todo porque los hombres son malos madurando.
—Como sea, el problema es que no lo seguiría odiando si no se hubiera convertido en un maldito narcisista y mujeriego.
— ¿Ha intentado flirtear contigo?—Preguntó ella riendo.
—Sí— bufó frustrada—. Y no encuentro forma para que pare.
—Oye, ¿Qué importa?—Se rio—. No me importaría que un chico así de ardiente coqueteara conmigo.-Así era su amiga, completamente descarada.
—Pues a mí molesta porque ni si quiera debería darle el derecho de hablarme. Es un tonto, ¿Sabes qué pasó? Le he dicho que no quería chicas en la casa, si quería irse con alguna que se fuera a otra parte pero ahí no. Trajo a una mujerzuela a la casa, y la tuve que sacar de los pelos.
— ¡(1)!-La retó en forma de broma— ¿Cómo se te ocurre, eh? Estás loca, pobre tipa, ¿Quién era?
—Una tal Mei.
— ¿Yang Mei?—Ella rio—Va en la universidad, estudia para enfermera, aunque con lo tontita que es, no sé cómo ha logrado entrar. Pero ya sabes, todos los babosos le andan detrás. ¿Y qué dijo (3)? ¿Se enojó?
— ¡No!-Dijo frustrada—. Sólo parecía divertirse, luego me ha empezado a flirtear de nuevo.
— ¿Por qué?
—Lo he golpeado— (1) se rio al recordarlo—. Ya sabes dónde, creo que me he pasado.
—Ya, no cambias, ¿Qué ha hecho para que lo golpearas así?
—Tener una mano demasiado traviesa
—Bien—Vanessa soltó una carcajada—, ya me imagino
—Esto es un caos, te juro que me estoy empezando a preguntar si la paga vale la pena
— ¡Son 500000 al mes! 150000 yenes en total, ¿Te parece que eso no vale la pena?
—Vale, el tarado volvió—Dijo (1) luego de ver que saya y Aoi entraban corriendo a la casa con su hermano detrás, sin polera y con algunas gotas cayendo por su torso. Se mordió el labio inferior, pero luego se dio vuelta para no mirar.
—Bueno, suerte con tu tarado—Hubo un breve silencio—. ¿Por qué no te diviertes un rato, eh? -Y cortó. (1) miró el celular extrañada. ¿Divertirse?
—Hey, preciosa, los chicos quieren ir a pasear al parque—Escuchó a sus espaldas— ¿Quieres que vayamos?
— ¿Vas a ir tú?—Preguntó. Él asintió divertido—Pues llévalos tú entonces.
— ¿De verdad confías en que los lleve yo?—Preguntó cruzándose de brazos con gesto burlón— ¿No decías que era un irresponsable?
— ¿Sabes qué? Mejor iré, los pequeños no tienen la culpa de que su hermano sea un tonto que no puede cuidarlos solo. -(2) sonrió triunfante.
—Chicos, ¿Vamos al parque?—Le preguntó a los pequeños que estaban corriendo alrededor del sillón. Pararon y la miraron, asintieron entusiasmados—. Vamos entonces
(1) tomó a saya en brazos y (3) se fue de la mano con Aoi. El parque quedaba en el mismo condominio, y ya que éste era privado, no había mucha gente, por no decir que no había nadie. Dejó que saya jugara un rato con la arena, de todos modos cuando volviera tendría que bañarlo. Aoi que era un poco más grande se balanceaba divertido en un columpio mientras (3) le daba vuelo. Se sentó en una de las banquitas verdes que rodeaban la pequeña plaza mientras vigilaba a Saya. Gruñó en silencio cuando (3) se acercó y se sentó junto a ella. Él la miraba divertido.
— ¿Qué? ¿Tengo monos en la cara?—Preguntó de mala gana. (3) soltó una carcajada.
— ¿Por qué siempre te pones a la defensiva conmigo?—Preguntó divertido el castaño mientras despegaba sus ojos un segundo de (1) para vigilar a Aoi, que seguía columpiándose.
— ¿Quieres que te enumere las razones?—Preguntó (1) mientras fruncía el ceño notoriamente. (3) se acercó más a ella, haciendo que sólo centímetros separaran sus rostros.
—Hazlo.
—Bueno, comenzaremos con lo primero—Dijo apartándose de él—. No dejas de coquetear conmigo.
—Bueno, va una—Dijo riendo.
—Segundo, no quiero que tu mano toque algo que no deba tocar.
—Van dos—Rio aún más (1) negó con la cabeza mientras rodaba los ojos.
—Y bueno, yo no necesito más razones para tener que estar a la defensiva contigo—Dijo cruzándose de brazos. (3) la miró unos segundos sin decir nada, luego sonrió. Esperó que (1) se distrajera vigilando a sus hermanos y le dio un pequeño roce en los labios. Se levantó antes de salir lastimado y se acercó a Aoi que estaba preguntándole si podía darle más impulso.
(1) se quedó unos segundos estática luego de haber sentido los labios de él contra los de ella, fue como un deja-vu. Volvió a su infancia, cuando tenía 9 años y ambos habían dado su primer “Beso”.
<< ¿Has besado a alguien alguna vez?>>—Le preguntó el pequeño (3) mientras vigilaba que fuuta no fuera a encontrar su escondite. O perderían y tendrían que ser ellos quienes tendrían que contarla para buscar el escondite de sus compañeros.
<<Nunca, ¿Y tú?>>
<<Tampoco>>
Un breve silencio se había apoderado del momento. (3) la miró y ella hizo lo mismo; estuvieron así un momento, hasta que el niño habló:
<< ¿Quieres que lo intentemos?... digo… somos amigos y podemos compartir un beso, ¿No?>>
<<Yo… yo creo que sí>>
Él se acercó y sus labios se rozaron cortamente, sin embargo su estómago se revolvió completamente.
(1) volvió a la realidad. (3) estaba jugando con recuerdos del pasado y eso no se lo iba a permitir. Se levantó enojada de la silla y lo siguió.
—Claro, eso sí es maduro—Le gritó para que la escuchara. (3) se volteó y la miró con una sonrisa burlona que la molestó aún más—. Eres un tonto, ¿Cuándo vas a entender? No me vas a meter en tu cama y no voy a caer rendida a tus pies como tú piensas, así que DÉJAME EN PAZ
Se dio media vuelta y se alejó a paso rápido de allí. (3) la miró alejarse, completamente extrañado. ¿Por qué había reaccionado tan mal? Parecía bastante molesta y sólo había rozado sus labios un segundo como mucho.
Se sobresaltó cuando su celular comenzó a sonar, anunciando que era su amiga Kokoa. Su única y mejor amiga.
—Hey, Tanaka, ¿Cómo va tu pesadilla?—Le preguntó divertida la rubia.
—Bueno, podría ser peor—Se rio y salió de la habitación—.Aoi y saya se comportan muy bien, es su hermano mayor el que se comporta como crío.
— ¿(2) (3)?—Preguntó y se rio— ¿Por qué?
—Es un tonto, simplemente eso—Bufó y bajó las escaleras hacia el primer piso—. Se pone algo insoportable a veces
—Bueno, pero es lindo—Dijo ella con voz emocionada— ¿Has visto sus ojos? ¿Y su pelo? ¿Y sus labios? ¡Es una monada!
— ¿Una monada?— (1) frunció el ceño—. Claro, lindo término. Y sí, bueno, es lindo pero la verdad sigo odiándole.
—Ay, dios, sólo eran unos niños, (1)—Dijo rodando los ojos—. No puedes esperar mucho, sobre todo porque los hombres son malos madurando.
—Como sea, el problema es que no lo seguiría odiando si no se hubiera convertido en un maldito narcisista y mujeriego.
— ¿Ha intentado flirtear contigo?—Preguntó ella riendo.
—Sí— bufó frustrada—. Y no encuentro forma para que pare.
—Oye, ¿Qué importa?—Se rio—. No me importaría que un chico así de ardiente coqueteara conmigo.-Así era su amiga, completamente descarada.
—Pues a mí molesta porque ni si quiera debería darle el derecho de hablarme. Es un tonto, ¿Sabes qué pasó? Le he dicho que no quería chicas en la casa, si quería irse con alguna que se fuera a otra parte pero ahí no. Trajo a una mujerzuela a la casa, y la tuve que sacar de los pelos.
— ¡(1)!-La retó en forma de broma— ¿Cómo se te ocurre, eh? Estás loca, pobre tipa, ¿Quién era?
—Una tal Mei.
— ¿Yang Mei?—Ella rio—Va en la universidad, estudia para enfermera, aunque con lo tontita que es, no sé cómo ha logrado entrar. Pero ya sabes, todos los babosos le andan detrás. ¿Y qué dijo (3)? ¿Se enojó?
— ¡No!-Dijo frustrada—. Sólo parecía divertirse, luego me ha empezado a flirtear de nuevo.
— ¿Por qué?
—Lo he golpeado— (1) se rio al recordarlo—. Ya sabes dónde, creo que me he pasado.
—Ya, no cambias, ¿Qué ha hecho para que lo golpearas así?
—Tener una mano demasiado traviesa
—Bien—Vanessa soltó una carcajada—, ya me imagino
—Esto es un caos, te juro que me estoy empezando a preguntar si la paga vale la pena
— ¡Son 500000 al mes! 150000 yenes en total, ¿Te parece que eso no vale la pena?
—Vale, el tarado volvió—Dijo (1) luego de ver que saya y Aoi entraban corriendo a la casa con su hermano detrás, sin polera y con algunas gotas cayendo por su torso. Se mordió el labio inferior, pero luego se dio vuelta para no mirar.
—Bueno, suerte con tu tarado—Hubo un breve silencio—. ¿Por qué no te diviertes un rato, eh? -Y cortó. (1) miró el celular extrañada. ¿Divertirse?
—Hey, preciosa, los chicos quieren ir a pasear al parque—Escuchó a sus espaldas— ¿Quieres que vayamos?
— ¿Vas a ir tú?—Preguntó. Él asintió divertido—Pues llévalos tú entonces.
— ¿De verdad confías en que los lleve yo?—Preguntó cruzándose de brazos con gesto burlón— ¿No decías que era un irresponsable?
— ¿Sabes qué? Mejor iré, los pequeños no tienen la culpa de que su hermano sea un tonto que no puede cuidarlos solo. -(2) sonrió triunfante.
—Chicos, ¿Vamos al parque?—Le preguntó a los pequeños que estaban corriendo alrededor del sillón. Pararon y la miraron, asintieron entusiasmados—. Vamos entonces
(1) tomó a saya en brazos y (3) se fue de la mano con Aoi. El parque quedaba en el mismo condominio, y ya que éste era privado, no había mucha gente, por no decir que no había nadie. Dejó que saya jugara un rato con la arena, de todos modos cuando volviera tendría que bañarlo. Aoi que era un poco más grande se balanceaba divertido en un columpio mientras (3) le daba vuelo. Se sentó en una de las banquitas verdes que rodeaban la pequeña plaza mientras vigilaba a Saya. Gruñó en silencio cuando (3) se acercó y se sentó junto a ella. Él la miraba divertido.
— ¿Qué? ¿Tengo monos en la cara?—Preguntó de mala gana. (3) soltó una carcajada.
— ¿Por qué siempre te pones a la defensiva conmigo?—Preguntó divertido el castaño mientras despegaba sus ojos un segundo de (1) para vigilar a Aoi, que seguía columpiándose.
— ¿Quieres que te enumere las razones?—Preguntó (1) mientras fruncía el ceño notoriamente. (3) se acercó más a ella, haciendo que sólo centímetros separaran sus rostros.
—Hazlo.
—Bueno, comenzaremos con lo primero—Dijo apartándose de él—. No dejas de coquetear conmigo.
—Bueno, va una—Dijo riendo.
—Segundo, no quiero que tu mano toque algo que no deba tocar.
—Van dos—Rio aún más (1) negó con la cabeza mientras rodaba los ojos.
—Y bueno, yo no necesito más razones para tener que estar a la defensiva contigo—Dijo cruzándose de brazos. (3) la miró unos segundos sin decir nada, luego sonrió. Esperó que (1) se distrajera vigilando a sus hermanos y le dio un pequeño roce en los labios. Se levantó antes de salir lastimado y se acercó a Aoi que estaba preguntándole si podía darle más impulso.
(1) se quedó unos segundos estática luego de haber sentido los labios de él contra los de ella, fue como un deja-vu. Volvió a su infancia, cuando tenía 9 años y ambos habían dado su primer “Beso”.
<< ¿Has besado a alguien alguna vez?>>—Le preguntó el pequeño (3) mientras vigilaba que fuuta no fuera a encontrar su escondite. O perderían y tendrían que ser ellos quienes tendrían que contarla para buscar el escondite de sus compañeros.
<<Nunca, ¿Y tú?>>
<<Tampoco>>
Un breve silencio se había apoderado del momento. (3) la miró y ella hizo lo mismo; estuvieron así un momento, hasta que el niño habló:
<< ¿Quieres que lo intentemos?... digo… somos amigos y podemos compartir un beso, ¿No?>>
<<Yo… yo creo que sí>>
Él se acercó y sus labios se rozaron cortamente, sin embargo su estómago se revolvió completamente.
(1) volvió a la realidad. (3) estaba jugando con recuerdos del pasado y eso no se lo iba a permitir. Se levantó enojada de la silla y lo siguió.
—Claro, eso sí es maduro—Le gritó para que la escuchara. (3) se volteó y la miró con una sonrisa burlona que la molestó aún más—. Eres un tonto, ¿Cuándo vas a entender? No me vas a meter en tu cama y no voy a caer rendida a tus pies como tú piensas, así que DÉJAME EN PAZ
Se dio media vuelta y se alejó a paso rápido de allí. (3) la miró alejarse, completamente extrañado. ¿Por qué había reaccionado tan mal? Parecía bastante molesta y sólo había rozado sus labios un segundo como mucho.

Ooooooohh!!! Me encanta comk va a la historiaaaa!!! Onegai!! Contiii, necesito saber que mas va a pasar
ResponderEliminarMe encanta!!! (2) es un maldito desgraciado pero que más da! Jajajaja, aunque hay cosas que ni a mi me agradan de él e_e
ResponderEliminarContiii, es necesario para mi vida saber que va a pasar (*o*) ok no pero quiero saber que va a pasar xD