CAPITULO 9
konnichiwa! kanade-desu! gomen por no subir nada pero mi lap ya esta por morir....asi que no he podido usar internet para subir nada cofcofvoyamorircofcof asi que lo subo ahora desde la lap de mi otou-san ahora que no esta en casa je je
Espero que les agrade
(1) Tu nombre(2) El nombre de tu johnny
(3) El apellido de tu Johnny(4) Otro Johnny que te caiga bien
Y después de aquella noche, no quiso amanecer con ella, verla despertar…ni mucho menos besarla deseándole una bonita mañana. Tenía miedo. ¿Miedo alguien como él? Que había pasado por las peores cosas de la vida, que había enfrentado los golpes más bajos y las experiencias más sucias… ¿él? Sí…le parecía tonto, estúpido, una completa broma, pero no había nada más verdadero que aquello: (3) (2) tenía miedo. De ella. De (1). De lo bien que se había sentido anoche. De lo increíble que había sido tener sexo con ella. De lo estupendo que fue besarla, tocarla, sentirla…estar en su cuerpo por pequeño minutos…escucharla gemir, respirar, pidiéndole más. De lo hermosa que era… muy bonita. Tan sutil. Tan mujer. Con un increíble carácter. Con unos ojos preciosos. Con una sonrisa increíble. No, no podía ser cierto…no podía creerse que era la primera vez que pensaba eso de una mujer. Se rio en su sitio. Hacía muchísimo frío. Se abrazó por sí solo…cuanto le hubiera gustado que ella lo abrazara en ese momento. Respiró hondo y marcó el número de uno de sus colegas en ese teléfono público, al mismo tiempo que cerraba la puerta de la cabina telefónica para hablar con más privacidad.
- ¿Aló? – le contestó él. La voz de (4) no había cambiado en nada.
- Habla (2). – le afirmó él.
- No te había reconocido. – admitió (4), mientras se aclaraba la garganta. – he tratado de contactarte toda la puta semana… ¿sabes? Tengo que hablar contigo.
- Bueno, ya estamos hablando.
- Sí eso… - se hizo un silencio entre los dos. (3) esperó a que (4) empezara a contarle, lo conocía desde siempre, y definitivamente algo le pasaba en ese momento. – vas a decir que soy un cabrón.
- Joder (4), he dejado a (1) sola… ¿me dirías de una vez? – le exigió.
- Ya… - susurró (4). – Tengo el dinero de mi secuestrada… - empezó a contar. – no ha quedado nada en sus tarjetas, absolutamente nada. – continuó.
- Ajá…
- Pero no podré hacer más…
- ¿A qué te refieres?
- No me pidas que la mate. – dijo (4). Entonces (2) comprendió lo que pasaba.
- Yo tam…
- No puedo (3) – admitió (4). – se me hace imposible… sé que no te he fallado en ninguna misión, que siempre las he terminado pero… no puedo con ella…
- ¿Por qué? – le preguntó
- Estoy enamorado.
La cerradura sonó. (1) de inmediato cerró los ojos sobre el diván, haciéndose la dormida. Había tomado un baño hace más de una hora… y conservaba el cabello mojado, humedeciendo la fina tela del bonito diván. (3) cerró la puerta, fue hasta ella para mover sutilmente su hombro, tratando de despertarla.
- ¿Mnh? – respondió ella, entreabriendo los ojos y frunciendo el ceño.
- ¿No quieres dormir adentro? Aquí hace frío… - le susurró, se fijó detenidamente en los finos labios, en su apetecible boca. Aquella…que había probado toda la noche. No sabía que mierda le pasaba esa mañana. Joder. Como nunca, había amanecido sensible.
- Sí… - (1) se sentó sobre el diván, fingiendo fatiga y sueño. (2) se volteó a mirarla, una bonita sonrisa salió de sus labios al verla estirarse sobre el mueble.
Por mucho que intentaba no mirarla, no lograba quitarle la vista ni una sola vez. Sus ojos, su boca, su bonito cabello, su lengua…cada vez que remojaba sus finos labios. Su propia voz. Su mirada. Le jodía. Le jodía tanto pasarse todo el día pensando en una sola mujer. Una sola sonrisa. No estaba acostumbrado a eso. Nunca había sido entrenado para ese tipo de sentimientos. Siempre había sido él y sus placeres diarios. Él y diferentes mujeres. Él y una puta más.
(1) se puso de pie, moría de ganas por quedarse… o mejor dicho, por que él le pidiera que se quedase. De mala gana caminó hasta la habitación.
- (1). – la llamó él.
- ¿Sí? – se volteó ella. Con una llamita de fe.
- Ven… - le dijo. (1) sintió que moría. ¿Desde cuándo y se ponía de esa forma? No sabía, y no quería ponerse a pensar. Simplemente caminó hasta él.
- ¿Qué? – le preguntó ella, fingiendo desinterés.
- Nada. – susurró él. Tenía a (1) a tan poca distancia. Tan pocos centímetros, ella se le había acercado más de lo previsto. Y eso le gustaba más. Oh sí, joder…le fascinaba. Ella. Ella y toda ella. Le cogió una mano y la entrelazó con la suya, la piel de (1) se erizó por completo. Bajó la mirada. – Estás fría…
- Sí… - susurró ella, sintiendo que (3) había cogido su otra mano restante, juntándolas, y metiéndolas suavemente bajo su fina camiseta y su cazadora de cuero.
- Espero no te incomode.
- No…
- ¿Te ha comido la lengua el… - (1) se ruborizó por completo. – espera…creo que alguien más te la comió. – el chico le sonrió, haciendo que ella tampoco se resista y suelte una fina risa. – Y creo que fui yo… - (1) intentó sacar sus manos de bajo la camiseta de su “secuestrador”, al hacerlo, volvió a jalarla hacia él. – Y me gustaría hacerlo ahora… - se acercó a sus labios, peligrosamente rosó su labio inferior sobre la pequeña comisura de los labios de (1). Su boca hecha agua, la necesitaba.
- (2)… - murmuró (1). Ahora levemente extasiada. Todo esto le ponía tanto. Él. Sus manos. Como la tocaba. De qué forma. Sabía que punto tocar, y que usar…la lengua, los labios, los dedos y…su increíble masculinidad.
- Dime nena…
- No sé qué me pasa… - susurró ella. Una oleada de lujuria se paseó por el cuerpo de del chico. Se empalmaría en cualquier momento, y esta vez…necesitaría acabarla, llegar al maldito orgasmo. (1) le rodeó el cuello, apretándolo contra ella.
- Yo sí. – le afirmó él. Los dedos de (3) se introdujeron entre las bragas de (1), levantó una tira de ellas en la parte izquierda de sus caderas, para rozarle la piel…cuanto le gustaba… - lo necesitas. – (1) cerró los ojos. Se mojaría. Tanto…que rogaría por un poco de su medicina, aquella que solo él podía darle. – tanto como yo…
- Sí… te necesito… - abrió los ojos con delicadeza, ahora encontrándose con unos ojos salvajes, llenos de lujuria y apunto de tumbarla sobre el diván y hacerla suya de nuevo. Volvió a besarle la boca, se había acostumbrado a su sabor, a lo bien que sabía su lengua. Le gustaba muchísimo. Apunto de posicionarla sobre el diván, y acostarse sobre ella… alguien tocó la puerta del departamento con fuerza, apunto de tumbarla.
(2) tuvo que separarse de ella con dificultad. Mierda ¿quién se atrevía a tocar la puta puerta de esa manera? Y lo peor… ¿en un momento como ese? Reventaría a quien quiera que fuera que tocara de esa forma
yo mori con lo de (4) ustedes no?
sábado, 20 de julio de 2013
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OMGGG!!!! esta muy genialll!!!!!!
ResponderEliminarpor favor quiero la conti!!!!!
quiero saber que mas pasa!!
ONEGAIII!
wuaaaaaaaaaaaaaaa me dejaron con las ganas de leer mas ¡¡¡¡ esta super kiero continuacion por faaaaaaa :) :) ahh¡¡¡¡ y no se olviden de los otros capitulos por favor continuenlo :) :) siii???
ResponderEliminargracias por todo :)
waaaaaa !!!!!!! no no !! quiero leer masssss xfa XD esta demaciado bueno !!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminargracias!!!!
Wow conti conti!!!onegai!!! LO AME!!!
ResponderEliminarEstúpido y sensual secuestrador >o<
ResponderEliminarMe gustó muchísimo este capítulo!!
Espero la conti :3