konnichiwa Kanade~desu :Ya se que muchas de ustedes me van odiar pero bueno~~ Lo que sucede es que darii-chan y yo nos pusimos algo desanimadas porque creemos que no les gusta nuestro fic (random) "El separador de libros".
Darii: De verdad le pusimos mucho empeño; si vieran como brillan nuestros ojitos cada vez que se nos ocurre algo para el fic uwu (okya) Y pues nada, aunque le hagan bulin' al fic le vamos a seguir >:3 porqueee esta bien shulo hahaha bromi xD Esperemos que les guste y que den su granito de arena para los fics que si escribimos nosotras, porque si nos saca un poquito de onda que solo comenten las adaptaciones haha xD
(1) Tu nombre
(2) El nombre de tu Johnny
(3) El apellido de tu Johnny
—El caso es que…—Comenzó de nuevo (2)—… el caso es que me gustabas mucho y tú pues… sólo me querías como amigo, y me sentía tan, tan fuera de lugar e incómodo cuando te acercabas. Llámame estúpido porque se podría decir que esa fue la primera vez que estuve enamorado, y no porque tuviera 9 años significa que eso sea imposible, de verdad te quería mucho, Sabía que nuestra amistad era demasiado hermosa como para perderla, así que decidí alejarme de ti por un tiempo, para olvidarme de ti. El problema fue que el tiempo pasó, tú no te acercaste a mí y yo pensé que ya no… querías ser mi amiga… entonces me alejé y… bueno, sin ti a mi lado…ya viste, me convertí en el estúpido sátiro y narcisista que tanto odias.
Exactamente, esa no era la respuesta que esperaba recibir, era incluso improbable.
— ¿Cómo?—Pregunté, queriéndome cerciorar de lo que había dicho (3). Si esa confesión, suponiendo que fuera verdad, entonces significaba que yo no tenía motivos para odiarlo o no perdonarlo por lo que me había hecho.
—Oh, no me hagas repetirlo de nuevo—Bufó.
Podría haberlo perdonado, haberle dicho que entendía completamente sus razones o incluso podría haberle dicho que a mí también me gustaba, pero eso de “No me hagas repetirlo de nuevo” sólo me daba a entender lo arrogante que era y lo mucho que odiaba perder la dignidad ante una chica, seguía siendo un bastardo.
—Oh, perdón, olvidaba que eran las chicas las que te declaraban su amor eterno solamente—Murmuré sarcástica.
—Uhm, ¿Y ahora se puede saber porque se enojó Señorita Sensible?
—No estoy enojada, sólo que tu actitud me exaspera considerablemente.
—Entonces… Emm… no sé si pueda hacer algo para que dejes de odiarme.
—No creo, pero gracias por participar.
El entorno se volvió frío de repente, y no necesariamente por el frío ambiental. Nos volvimos fríos. Nuestro entorno ya no era nuestro, lo que fuimos entonces, ya no lo somos. Ya no lo seremos.
Ese no es (2), mi amigo de dientes chuecos. Ese era (2), el apuesto galán de cine que hace delirar a toda chica que se le cruza en el camino, y eso era odioso. Bueno, no era que fuera muy fácil evitar ser apuesto, pero sí podía haber evitado ser un maldito mujeriego y…
¡Ah! ¡Quería estrangularlo hasta que volviera a ser como antes!
—Mmm… (1)—Me llamó.
— ¿Qué?—Pregunté seca.
—Lo lamento—Casi susurró, y sabía que lo decía en serio; desde pequeño, cada vez que tenía que disculparse de algo, su voz se reducía a un susurro: su orgullo era bastante elevado.
No lo somos. Podemos serlo.
<< ¿Amigos otra vez?>>
Casi creí que esa había sido la voz de mi conciencia preguntándome si podría darle una nueva oportunidad a (3), pero cinco segundos más tarde me di cuenta de que él era quien me había preguntado aquello. Lo miré con cuidado a sus ojos. ¿Debería creerle? Y más importante aún ¿Podría creerle?
— ¿(1)?—Me llamó, esperando por una respuesta.
Sí… no… si… no.
—Supongo que si dejaras de flirtear conmigo podría aceptar eso—Murmuré.
—Bien, como quieras—Rodó los ojos y luego me sonrío—. ¿Amigos?—Tendió su mano a mí en forma de trato. La analicé 10 segundos antes de tomarla; todo parecía ser perfecto, pero había algo allí, algo que yo estaba dejando pasar pero no sabía qué.
Aoi gritó el nombre de (2) para que fuera a darle vuelo en el columpio. Él fue enseguida mientras yo lo seguía por detrás; me senté en el columpio que estaba justo al lado del de Aoi, mientras me mecía suavemente. Saya jugaba con la tierra justo al frente de nosotros, y tendría que bañarla cuando llegáramos a casa.
— ¡Más fuerte, (2)!—Alegó el pequeño haciendo un mueca desconforme. (3) suspiró y siguió dándole vuelo. Cuando Aoi estuvo conforme con la velocidad, (3) se apartó y se apoyó en las cadenas de mi columpio.
—No se cansan, jamás—Murmuró negando con la cabeza, pero su tono era divertido. Yo solté una pequeña risita.
—Ya ves, la estás pagando. Tú le hacías lo mismo a tus padres, sólo que peor—Reí yo al recordar que cuando pequeño, (2) tenía un pequeño problema de hiperactividad.
—Lo sé—Dijo y hubieron unos segundos de silencio—. ¿Recuerdas la vez que yo te estaba dando vuelo en este mismo columpio?
Yo me reí fuertemente.
—Sí, te golpeaste la cabeza con él al darme vuelo—Dije, apenas respirando al recordar el momento; había sido un oso fascinante, (2) los tenía seguido.
—Sí, no fue tan gracioso—Dijo haciendo una mueca y se puso detrás de mí— ¿Quieres que te dé vuelo?
— ¿Para qué te golpees de nuevo? ¡Claro!—(3) rio y empujó el columpio de las cadenas; no iba a poder pegarse en la cara con el columpio porque ya no tenía ocho años y el columpio no alcanzaba su cara, además que según mi perspectiva, (3) (2) era tan perfecto que dudaba que recordara cómo hacer el ridículo, lo cual era bastante decepcionante.
—Eso no va a pasar de nuevo.
Cuando tuve suficiente impulso, (2) cambió de lugar apoyado en los barrotes que sostenían los columpios.
—Habría sido divertido—Dije riendo. 10 segundos después salté del columpio y me puse al lado de (3)—. ¿Qué hora es?
—Las diez por lo menos—Se encogió de hombros—. No tengo reloj.
~~~♫ ♪~~~
— ¡nuppi! ¡Vuelve aquí perro estúpido!
Me refregué los ojos para despertarme completamente. Miré por la ventana de mi cuarto que daba hacia el patio trasero y vi que (3) tenía en sus manos lo que parecían los restos de alguna prenda desgarrada, mientras probablemente regañaba a nuppi. Solté una carcajada y me puse unas sandalias para salir a ver qué sucedía.
— ¿Qué pasa? Supongo que serán las 9 de la mañana y me despertaste—Alegué yo mientras me acercaba. (3) me miró y su ceño fruncido se fue de su cara, siendo remplazado por un intento de contener la risa, mientras miraba mi pijama.
—Lindo, muy lindo pijama—Murmuró.
— ¿No es sexy?—Dije mientras reía y apuntaba mi pijama: eso era todo menos sexy: unos pantalones holgados color rosa con ositos y una sudadera con un unicornio de adorno que me quedaba volando.
-Sí, creo que vi uno igual mientras pasaba frente a una tienda de lencería sexy.
Yo sonreí y acaricié a nuppi, quien aún tenía la prenda desgarrada en la boca. Hacía una semana todo iba tan bien entre nosotros que incluso llegaba a asustarme.
—Así que… ¿Y eso?—Apunté la prenda.
—Es mi playera para dormir, me la saqué en la noche y como estaba medio dormido la tiré a su suerte, ahora Aoi le abrió este tonto y lo primero que hizo fue agarrarla del suelo.
—No seas duro con él, es un perro, tú eres el que no debería tirar las cosas.
— ¿Estás culpándome?—Negó con la cabeza divertido y tiró de mi cabello. En toda esta semana, me había dado cuenta de que muchas cosas seguían siendo igual que hace 11 años, como por ejemplo el hecho de que odiaba cuando (2) tiraba de mi cola de caballo cuando era pequeña y aún lo seguía odiando.
—Que no me tires el pelo—Dije como una niña pequeña y él rio.
—Recuerdo que hacía eso cuando tú decías algo que me molestaba, te enojabas muchísimo—Se rio.
—Y me sigue enojando así que ya déjalo—Bufé y me acomodé el cabello en donde él lo había desordenado. Entré a la casa y Aoi miraba divertida algún programa para niños, y saya solía despertarse a eso de las 11—. Buenos días, cariño, ¿Cómo amaneciste?
—Muy bien, (1)—Respondió con su tierna vocecita y con una sonrisa. Le sonreí de vuelta y me metí en la cocina para preparar el desayuno.
(2) entró justo antes de regañar a nuppi por querer entrar a la casa también, mientras yo servía el desayuno a Aoi que estaba sentada ya en la mesa aún pendiente de la televisión.
—Aoi, debes dejar de dejar entrar al perro—Murmuró y cerró la puerta, obligando a nuppi a salir.
— ¿Por qué?—Preguntó el haciendo una mueca.
—Porque se comió mi pijama—Reí por lo bajo gracias al gracioso tono que empleó al responder.
Cuatro horas después, estaba desperezándome en mi cama luego de haber tomado una larga y reconfortante siesta, me levanté para ir a comer algo pero me detuve a mitad de las escaleras cuando oí unas voces y una risa femenina. Miré a hurtadillas para ver quién era la dueña de esas risas. Era una chica de cabello castaño claro; sus ojos eran de un hermoso color verde eléctrico que jamás había visto antes, hasta parecían lentes de contacto; estaban demasiado cerca y se reían cómplices. El estómago me dio un vuelco pero no supe la razón exactamente, retrocedí con cuidado y sin hacer ruido por las escaleras; le había dicho a (3) que ‘No chicas en la casa’ pero ahora nos llevábamos bien y yo no quería arruinar eso; aun así no lograba ignorar la sensación que parecía de disgusto, aunque no estaba segura.
Cinco minutos después, escuché las risas desaparecer detrás de un portazo casi estruendoso. Ahora sí bajé al primer piso y me preparé unos huevos revueltos, suponía que la desagradable sensación de mi estómago era porque tenía hambre.
Estaba casi segura.
A eso de las 12 de la noche, el timbre sonó y yo bufé porque me despertaron. Bajé y miré por la mirilla de la puerta, era la misma chica de esta tarde, le abrí la puerta. Cuando le abrí se puso pálida, me miró de arriba abajo, y a pesar de que yo estaba con un short de pijama holgado y una sudadera de Bob Esponja que yo había cortado para que dejara al descubierto mis hombros, ella me miró como si estuviera vestida como stripper.
— ¿Quién diablos eres tú?—Preguntó con tono enojado.
—Eso mismo podría preguntarte yo, no vienes a la casa de una persona a las 12 de la noche a preguntarle quién es—Dije con tono irónico, esa chica no me caía ni una pizca de bien y no tenía idea el porqué.
—Fuimos a la feria con (2) y nos perdimos luego de que yo fuera a comprar algodón de azúcar, pero ya veo la razón—Me miró de arriba a abajo con gesto despreciativo y se arregló bien la cartera en el hombro—. Dile que puede irse bien a la mierda.
—Espera…(2) y yo no…—Ella no se giró, y yo no pensaba gastar fuerzas en explicarle nada a nadie, menos a ella. Rodé los ojos y cerré la puerta, encendí el televisor y me quedé viéndolo; me había costado un resto quedarme dormida y dudaba que ahora fuera a lograrlo luego de haber dormido tanto.
Salté cuando la puerta se abrió, ya que estaba viendo una película de terror y justo estaba esa música de fondo que ponen cuando algo malo va a pasar.
—Joder, casi me da un infarto—Susurré mientras llevaba la mano a mi pecho. Por la cara de pocos amigos que traía (3) sabía que no era buena idea preguntarle cómo le había ido en lo que sea que haya ido a hacer con la chica esa, y por alguna razón algo me decía que ese enojo tenía que ver conmigo—. ¿Pasa algo?
(3) me miró enojado y apagó el televisor, se cruzó de brazos.
— ¿Por qué le hiciste creer a Jannie que tú y yo teníamos algo, eh?—Preguntó. Yo me encogí de hombros.
—Ella sacó sus propias conclusiones, yo no le dije nada—Respondí demasiado simple, creo que eso lo hizo enojar más.
— ¿Y qué tanto te costaba explicarle?
—No es algo que esté obligada a hacer, tú explícale.
—Dudo que pueda, me la he encontrado justo cuando venía de acá y me ha gritado varias cosas que dudo que le pueda perdonar. ¿Por qué te molesta tanto que traiga chicas a la casa? ¿A caso estás celosa?
Yo me encogí de hombros, despreocupada.
—Sí, estoy demasiado celosa, (3), no soporto verte con otras chicas—Dije tan sarcástica que hasta un niño de 4 años lo hubiera notado. Él frunció el ceño—. Además, intenté explicarle pero ella no me dejó hacerlo, no es mi responsabilidad lo que haces con tus conquistas. Supongo que te perdiste un buen sexo esta noche, déjame recompensarte.
— ¿Recompensarme?—Preguntó, y una sonrisa se curvó en su rostro.
—Claro—Dije sonriendo y me levanté, abrí la puerta de la calle y grité—: ¡Hey mundo! ¡El gran (3) (2) se quedó sin sexo esta noche!, ¿alguna voluntaria?
Me reí cuando vi que Yumiko y Aiko, las vecinas del frente me miraron, había gritado porque sabía que estaban sentadas en la vereda de su casa y que estaban prendadas por la belleza de (2) hace años, pero eran demasiado inocentes como para que (3) incluyera a alguna en su lista de conquistas. (2) me tapó la boca y me obligó a entrar, yo me estaba riendo.
—Oh, muy graciosa, muy graciosa—Murmuró sarcástico—. Deja de reírte, dios.

waaa!! quiero contiii :3 esta tan cool! me encanta la relacion que hay con (2) <3
ResponderEliminarContiii onegaiii!! Esta genial! Gracias por subir
ResponderEliminarLo último estuvo muy cómico, estúpido (2) en cierta forma sigue siendo el mismo **** de siempre e_e
ResponderEliminarContiii :3
PD: Leí su fic y me encanto! Aunque he de admitir que no me gusta el K-Pop pero quiero la conti también! XD